
Como todos los años, durante la ceremonia de los premios de periodismo Simón Bolívar, una importante figura de las letras entregará el reconocimiento Vida y Obra. La invitación que han recibido escritores como Arturo Uslar, Mario Vargas Llosa, entre otros, le corresponde este año al escritor mexicano Gonzalo Celorio (1948), autor de la novela Tres lindas cubanas.
Licenciado en letras, maestro, novelista y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, Celorio es un hombre de la cultura a 360 grados. Su compromiso ha sido con todas las artes desde la dirección de asuntos culturales de la UNAM y con el mundo editorial desde la dirección del Fondo de Cultura Económico, sello del Estado mexicano.
Háblenos de su presencia en la entrega de los premios Simón Bolívar.
Es un honor estar aquí porque considero que un premio de periodismo independiente es un gran estímulo para quienes ejercen este oficio, especialmente en este país en donde el periodista tiene que atravesar peligros y riesgos, al igual que en México. Durante mucho tiempo nosotros decíamos: “México se está colombianizando”, con un dejo despectivo bastante antipático. Pero he de reconocer que cuando, sin disparar un solo tiro, con la ‘Operación Jaque’ se pudo liberar a Íngrid Betancourt, Juan Villoro dijo que la imagen de zozobra y dolor cambió y se volvió una imagen de esperanza.
Bueno, y también en Monterrey “México se está colombianizando”…
Sí. La cumbia y el vallenato campean entre los regiomontanos. Eso está bien.
Su presencia en los premios me obliga a que hablemos de periodismo cultural. ¿Usted lo considera un género “especial”?
Hay, efectivamente, grandes diferencias entre el periodismo cotidiano, ese que cubre lo que de la realidad surge, y el cultural, que puede ser más reflexivo y reposado. Hay más tiempo para el análisis y la reflexión, tiene mayor durabilidad. Recuerdo los suplementos culturales, que en México tuvieron otros tiempos de esplendor; ahí la reflexión y la opinión eran más importantes incluso que los hechos noticiosos.
¿Cuál es la fascinación de los escritores por el periodismo si en términos de escritura la literatura da más espacio y posibilidades?
Pues hay géneros literarios que no se canalizan fácilmente a través del libro. El ensayo, por ejemplo, en la historia de América Latina, la tradición ensayística es muy breve, entonces su espacio natural es una revista mensual. Lo mismo sucede con el cuento. No hay libro de cuento, sino de cuentos. El camino editorial de un cuento antes de tener muchos para un volumen es la revista periódica.
… O la gaveta del editor.
Cierto, porque ellos no publican de entrada cuentos, sólo a escritores reconocidos. Es un genero breve pero es más complicado pues tiene más densidad y exige más concentración. Hay que leerlo bien sentado y con rigor, como se lee un poema.
Volviendo al periodismo cultural, éste tiene dos facetas. Una, la creativa, y otra, la receptiva. En la primera el espacio periodístico acoge productos de la creación literaria: poemas, ensayos o cuentos. Pero también tiene una parte sustancial e inherente al periodismo, que es la que cumple la función de reseña, la recepción crítica del acontecer cultural. En los suplementos y revistas culturales hay de ambas.
En los diarios tendemos a hacer sólo lo segundo y nos convertimos en una pura agenda cultural…
No sólo eso, sino que como lo que vende es el asunto fundamentalmente político en algunos diarios, la cultura se ha politizado. Es decir, más que del estreno de una opera, se habla de las dificultades entre patrocinadores o el posible lío con el director.
¿Sería eso una perversión del periodismo cultural?
Me parece que trastoca. No porque no tenga importancia; el periodismo tiene que dar cuenta de todo lo que ocurre, pero se tergiversa la escala de valores, y lo que debería ser secundario se vuelve dominante.
Hablando del tema editorial, en Colombia, las editoriales universitarias están supliendo las brechas que dejan las editoriales comerciales, en términos de publicaciones. Desde su experiencia en la Unam como director de asuntos culturales, Qué opina de este rol?
Así es y yo lo puedo entender. Una editorial comercial vive de lo que vende, no se puede dar el lujo de publicar lo que no va a vender. Entonces, instituciones de carácter cultural suplen lo que no hacen las editoriales pues hay géneros que no se venden como la poesía y publican con criterio no comercial,. Entre otras muchas cosas, desde la Unam lo hicimos por ejemplo con todos los escritores latinoamericanos posteriores al Boom.
Esa generación que no tuvo tanta atención editorial……
Si. Estoy seguro que además de ser un fenómeno literario, el Boom también fue un fenómeno editoral. Se prendieron los reflectores proveniente de Barcelona de Carlos Barral, de Carmen Barcels que iluminaron la literatura latinoamericana. Y cuando, a la muerte de Franco, España se integra a Europa, empieza a tomar distancia de América latina y ese reflector se apaga. Pero de la misma manera que hubo escritores anteriores tan importantes – pues no podemos entender a Borges sin Macedonio Fernández o a Cortázar sin Felisberto Hernández, o a Fuentes sin Juan Rulfo- también es cierto que la literatura siguió cuando se apagó el reflector. Nos dimos, entonces, a la tarea de de hacer esta colección que se llamo Rayuela Internacional. Eran grandes escritores posteriores al Boom. De Colombia publicamos a RH Moreno Duran, una antología del cuento colombiano, a Fanny Buitrago, a Darío Jaramillo, entre otros. Y en otros países también. Eso era importante, establecimos el cánon posterior al boom, pero no iban a ser éxitos editoriales.
Usted tiene otra experiencia interesante como director del FCE que fueron los textos publicados en Maya Quiché y en español.
Si hay algunos textos bilingües de literatura indígena. Que no fueron tan numerosos. Importante pero no tanto. Considero más importante las ediciones bilingües del ingles, de poesía contemporánea en donde publicamos a Saba en italiano y español, a Simik en Ingles y en español ´porque la poesía hay que leerla en su lengua original. Por otra parte las culturas indígenas no tienen tradición escrita sino oral entonces la publicación en lengua indígena resulta artificial y un tanto demagógica.
En Colombia se acaba de aprobar una ley de lenguas que genera muchas exigencias también en materiales escritos, especialmente materiales escolares y de las autoridades nacionales.
Es un asunto complejo. En solo el estado de Oaxaca hay más de 56 lenguas. Algunas tienen un número reducido de hablantes pero la mayoría son de carácter tonal, eso significa que una vocal cambia de todo y significado y eso hace en ocasiones más de 20 vocales. Eso el alfabeto latino no se presta para representarlo,. Entonces hay un gran artificio en poner una A con un numerito al lado como un exponente, Quienes pueden leer están alfabetizados y quienes están alfabetizados hablan español. Claro que decir todo esto es políticamente incorrecto, pero yo creería que el fortalecimiento a las lenguas indígenas debe ser menos artificioso y más coherente con la naturaleza oral de las mismas.
¿Cómo será su discurso para el martes en la noche?
Bastante incendiario.
‘Tres lindas cubanas’, Celorio y la isla
“De los 80 kilos que peso, 40 son cubanos y 40 mexicanos —afirma el escritor cuando habla de su más reciente novela Tres lindas cubanas—. Mi abuela materna nació en Cuba cuando era todavía española y mi madre, aunque nació en Canarias, se crió allí, ahí conoció a mi padre, diplomático mexicano, y tuvo a mis hermanos mayores. En términos políticos, fui de la generación del movimiento estudiantil del 68 que terminó con la terrible masacre de Tlatelolco. Éste tuvo mucha afinidad con la Revolución cubana, que fue el paradigma y la esperanza de mi generación. Luego he cambiado mi posición, pues creo que la Cuba de hoy no es el futuro ni esperanza de nada y tuve, hasta la escritura de la novela, una posición muy esquizofrénica frente al tema.
“Esta saga familiar, que está inspirada en las hermanas de mi madre —una se quedó luchando por la Revolución y la otra se exilió—, habla del desengaño de la Revolución. Resume en una historia de ficción mis posiciones y contradicciones frente al tema, y seguro la de muchas personas como yo”.